En 2015, Dominique Cottrez fue condenada por asfixiar y enterrar a sus 8 bebés minutos después de dar a luz. Sin embargo, el juicio tuvo una serie de giros inesperados y hoy vive en libertad.
El 29 de julio de 2010, ocho velas se encendieron en la puerta de una modesta casa en el pueblo francés de Villers-au-Tertre. Tan solo días antes, una pareja de jóvenes habia encontrado en el patio de su casa algo que cambiaría por siempre la historia del pueblo.
Fue una tarde de primavera cuando un hombre y una mujer, cuyos nombres nunca se divulgaron, compraron una casa en un pueblo en el norte de Francia, a tan solo 38km de la ciudad de Lille. En medio de la remodelación, los jóvenes decidieron cavar un pozo en el jardín para construir una pileta, pero encontraron algo en la tierra que los paralizó a mitad de camino.
Dentro de dos bolsas de plástico yacían losrestos de lo que parecían ser dos bebes recien nacidos. Aterrada por el hallazgo, la pareja avisó a las autoridades y, horas después, ya nada volvió a ser lo mismo.
La investigación de confesiones abruptas y giros inesperados
A tan solo 40 minutos de una de las ciudades universitarias más recurridas de Francia, se ubica Villers-au-Tertre, un pueblo de apenas 600 habitantes que podría traducirse como “el asentamiento de la colina”. Aquella tarde de primavera de 2010, un barrio que había pasado desapercibido durante toda su historia, se convirtió en el eje del misterio. Tras pocas horas, toda la región hablaba del macabro crimen que se había destapado en el lugar menos pensado.

La casa de Dominique Cottrez donde hallaron los cadáveres de 2 de sus bebés
El caso recorrió cada rincón del pueblo, alertando a todos sus vecinos sobre la amenaza de un despiadado asesino. Sin embargo, fue en apenas uno de los primeros pasos de la investigación que las autoridades lograron dar con el culpable.
Los Lampereur, una familia numerosa de 5 hijos, habían vivido en aquella casa hasta que Dominique, la menor de todos, se casó con Pierre-Marie Cottrez. La pareja, sin embargo, se mudó a pocas cuadras de allí, donde luego formaron una familia de 4.
Lo que parecía que iba a desatar una infinita investigación, terminó por resolverse al cabo de horas cuando Dominique Cottrez confesó haber dado a luz y asesinado a sus dos bebes. Pero un detalle en su relato hizo entender a los investigadores que aquel no era el fin del misterio y que Dominique todavía escondía un secreto.
El detalle en el relato de Dominique Cottrez que terminó de destapar el horror
La primera alarma sonó en la cabeza de los especialistas cuando Dominique Cottrez se presentó a declarar sin siquiera preguntar qué había pasado en su antigua casa para que casi 30 años después acudieran a ella. Por su parte, Pierre-Marie Cottrez, su esposo quien también había sido citado, mostraba una confusión total.
Según el relato de los detectives a cargo, al confesar el crimen, Dominique Cottrez recordó que había enterrado los cuerpos dentro de bolsas de plástico negras. Pero las imágenes del reciente hallazgo mostraban con claridad que las bolsas eran de color azul.
Aunque podría haber pasado desapercibido para muchos, los detectives decidieron indagar en el testimonio de Dominique. Al cabo de minutos, el caso tomó el primer giro inesperado: en la casa donde la mujer todavía vivía con su marido, había 6 cadáveres más descomponiéndose en el garage.
Quién es Dominique Cottrez, la madre de los bebés enterrados
Dominique Cottrez nació en 1963 en el pequeño pueblo de Villers-au-Tertre, que la vio crecer, convertirse en profesional y formar una familia. Según los datos recogidos por los investigadores, la mujer tuvo su primer bebé en el año 1989, cuando todavía vivía con sus padres. El segundo llegó 1991. Ambos fueron asfixiados y enterrados apenas después de nacer en el patio de su casa.

Dominique Cottrez, la “mamá monstruo” que asesinó a sus 8 bebés después de dar a luz
Uno de los detalles que más alzó preguntas cuando se conoció la historia de Dominique fue cómo nadie había notado la ausencia de tantos hijos. La pregunta no tardó en responderse: la mujer padecía de obesidad severa y había logrado ocultar sus 8 embarazos.
El segundo giro inesperado que cambió el rumbo de la investigación
Envueltos en el misterio y hambrientos por esclarecer cada esquina del crimen, los investigadores tomaron la decisión de grabar las conversaciones telefónicas de cada uno de los integrantes de la familia Lampereur. Fue gracias a dichos registros que salió a la luz el detalle menos esperado.
Tras un breve interrogatorio, el quinto del caso, Dominique Cottrez confesó que había sido abusada por su propio padre durante toda su vida y que él era el único al que le había contado de sus embarazos. Además, la mujer explicó que su pulsión por desvivir a sus hijos había nacido del terror de que fuesen producto de aquellos abusos.

La reacción de Pierre-Marie Cottrez, el esposo de Dominique y padre de los 8 bebés asfixiados y enterrados
Según su relato, el padre de Dominique Cottrez, fallecido hacía tres años, había sido el único cómplice del crimen. Aunque al realizar las pruebas correspondientes se supo que todos y cada uno de los bebés encontrados habían sido hijos de Pierre-Marie, su esposo.
El juicio que quedó marcado en la historia
Si bien la confesión de Dominique podría haber derivado en un proceso judicial de pasos agigantados, el juicio tomó el último giro inesperado. En 2015, el tribunal se convirtió en un desfile de psiquiatras y psicólogos que se turnaron en poner a Dominique en el lugar de víctima y victimaria. Pero la acusada no toleró el peso de la mentira e hizo su última confesión: jamás había sido abusada por el padre y su único deseo había sido reducir su condena.

El juicio a Dominique Cottrez que quedó marcado en la historia como uno de los más insólitos en Europa
Apiadados por el cuadro psiquiátrico de Dominique, la Justicia terminó por otorgar 9 años de prisión a la asesina, lo cual generó todo tipo de controversia en la audiencia europea que siguió el caso a pie de cañon.
Actualmente, debido a la reducción de condena, Dominique Cottrez vive en libertad y el caso continúa siendo recordado como una de las condenas más polémicas de la historia europea.

