Mario Lavagna renunció a la presidencia del Indec porque aparentemente el nuevo índice de inflación arrojó una suba de 3,4 por ciento para enero y el gobierno le pidió que no lo difunda.
El economista se negó a convalidar el papelón, después de haber anunciado que el organismo ya estaba en condiciones de publicar los datos con la nueva metodología que iba a ponderar de manera más equilibrada el peso de los servicios públicos en la canasta de los argentinos.

El propio Luis “Toto” Caputo blanqueó que detrás de la salida de Lavagna estuvo su resistencia y la de Milei a difundir un índice que les destrozaba el relato de la desinflación.
“Marco tenía como fecha para implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar el cambio una vez que el proceso de deflación esté totalmente consolidado”, confesó en una entrevista concedida a Radio Rivadavia.

La explicación de Caputo es compleja porque supone que Milei acepta que se actualicen los datos de la inflación recién cuando el resultado lo favorezca.
“Es como si el médico te dice que te va a tomar la fiebre cuando te baje”, afirmó un destacado analista.

