El reporte expuso el pago de hoteles de lujo hasta servicios de peluquería y compras en ferreterías. Qué dice Demian Reidel, el extitular.
El reciente informe de gestión presentado ante el Congreso por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, puso bajo la lupa la administración de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) tras detectar una serie de gastos millonarios e injustificados, en lo que se anticipa como un nuevo escándalo.

Según el documento, se utilizaron tarjetas corporativas para financiar desde estadías en hoteles de lujo hasta servicios de peluquería y compras en ferreterías. Ante estos hallazgos, la Casa Rosada dispuso la baja inmediata de los plásticos y un control más estricto sobre los recursos de la firma.
La auditoría interna detalló movimientos financieros que exceden las funciones operativas de la empresa, que supervisa las centrales Atucha I, II y Embalse: se identificaron extracciones por más de $56 millones; y se registraron pagos en balnearios de Valencia, reservas en Airbnb y compras en tiendas deportivas fuera del país durante 2024.
Juan Martín Campos, actual titular de la energética, confirmó que ya se iniciaron los procedimientos legales para recuperar el dinero desviado.
La defensa de Demian Reidel

Demian Reidel
El exdirector de la entidad, Demian Reidel (quien renunció en febrero en medio de sospechas por sobreprecios), utilizó sus redes sociales para defenderse. Sostuvo que los resúmenes de las tarjetas “no muestran ningún gasto personal” y argumentó que las acusaciones mezclan datos de diversos plásticos de la compañía, aunque no negó que los movimientos existieran bajo su gestió
Más allá de los gastos con tarjeta, la Justicia investiga un contrato cuyo presupuesto sufrió un incremento patrimonial sospechoso, pasando de u$s600.000 a u$s7.000.000. Este desfasaje fue el detonante de la salida de Reidel, asediado por cuestionamientos sindicales y sospechas de corrupción.
Actualmente, Nucleoeléctrica atraviesa un proceso de privatización parcial, que contempla la venta del 44% de su paquete accionario. Este escándalo acelera los planes del Poder Ejecutivo para reconfigurar la estructura interna de la empresa y separar drásticamente los gastos de representación de las funciones operativas.

