Todos los equipos de salud deberán reportar cada caso confirmado, un registro que permitirá dimensionar enfermedades que, como la insuficiencia cardíaca, causaron 26.404 muertes en 2024.
El Ministerio de Salud de la Nación incorporó el Accidente Cerebrovascular (ACV) y la Insuficiencia Cardíaca (IC) descompensada al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) como eventos de notificación obligatoria. La decisión implica que todos los profesionales, equipos asistenciales e instituciones de salud tienen el deber legal y sanitario de notificar cada caso confirmado bajo criterios comunes y extensibles a todas las jurisdicciones del país.
“Fortalecemos el monitoreo de las enfermedades con mayor impacto en la población”, destacó el ministro de Salud, Mario Lugones, al confirmar la medida. El funcionario remarcó que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la Argentina, que “pueden dejar secuelas permanentes y provocar discapacidad” y que la prevención, junto con la detección temprana y el tratamiento adecuado, resulta central para reducir esa carga.
FORTALECEMOS EL MONITOREO DE LAS ENFERMEDADES CON MAYOR IMPACTO EN LA POBLACIÓN
— Mario Lugones (@Mariolugones_ar) August 20, 2026
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la Argentina, pueden dejar secuelas permanentes y provocar discapacidad. La prevención es fundamental: los hábitos saludables y el… https://t.co/CllEFmVIUu
“Al incorporar el ACV y las internaciones por insuficiencia cardíaca como eventos de notificación obligatoria podremos conocer con precisión cuántas personas son afectadas y la respuesta del sistema en todo el país”, señaló Lugones. En esa línea, comparó la iniciativa con la de países como Suecia, Reino Unido y Australia, que ya utilizan registros nacionales para comparar resultados entre instituciones y promover mejoras: “La Argentina avanza en esa dirección”, sostuvo.
La medida apunta a fortalecer la vigilancia epidemiológica de ambas enfermedades y la capacidad de prevención y respuesta a nivel federal, con información estandarizada y continua que permita mejorar el seguimiento de la atención y orientar la planificación de recursos.
Qué cambia en la vigilancia del ACV

En el caso del ACV, se deberán notificar los casos confirmados definidos a partir de criterios clínicos y epidemiológicos. El registro permitirá estimar con mayor precisión la incidencia a nivel nacional y jurisdiccional, caracterizar el perfil de las personas afectadas, evaluar el uso de las Unidades de ACV y medir indicadores como la mortalidad intrahospitalaria y la discapacidad alta.
La información resulta clave por el carácter tiempo-dependiente de esta patología: se estima que el 70% de los ACV son de origen isquémico y que aplicar terapias de reperfusión dentro de las primeras 4,5 horas reduce un 28% las secuelas neurológicas. Conocer los tiempos de atención y el acceso a esas terapias permitirá detectar dónde mejorar la respuesta del sistema.
La notificación obligatoria se integra, además, al Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del Accidente Cerebrovascular (PRONAC-ACV): el registro de casos en el SNVS 2.0 aportará evidencia para evaluar resultados y orientar la expansión de la red asistencial.
Insuficiencia cardíaca: el foco en las reinternaciones

Para la IC, la vigilancia se concentrará en las internaciones por cuadros descompensados, diferenciando las primeras de las reinternaciones. El objetivo es conocer la incidencia y la prevalencia de la enfermedad, identificar patrones de reinternación, evaluar la calidad de la atención y reforzar el seguimiento y la adherencia a los tratamientos, aspectos centrales para evitar nuevas descompensaciones.
El peso del problema es considerable: la insuficiencia cardíaca afecta aproximadamente a uno de cada 60 a 90 argentinos y su prevalencia supera el 10% entre los mayores de 65 años. En 2024 se registraron 26.404 fallecimientos por esta causa, mientras que las reinternaciones alcanzan cerca del 15% a los 30 días y del 50% a los seis meses. A esto se suma que alrededor del 70% de los costos asociados a la enfermedad se vinculan con las internaciones.
La incorporación de ambas patologías forma parte de una estrategia integral para fortalecer la prevención, detectar brechas en la atención y orientar decisiones sanitarias con evidencia comparable. Históricamente, la notificación obligatoria estuvo reservada al control de enfermedades transmisibles y brotes epidémicos; su extensión formal a patologías no transmisibles graves reconoce que las emergencias vasculares y las cardiopatías avanzadas requieren el mismo rigor técnico y una respuesta coordinada a nivel federal.

